Introducción:

Giorgio La Pira fue un destacado político italiano del siglo XX, y además era cristiano. O mejor, era cristiano, y movido por su fe se dedicó a la política. En estos momentos está en proceso su beatificación y canonización, es decir, está en marcha el momento en que sea declarado santo por la Iglesia católica, y de esta manera pueda ser considerado como un modelo de político de inspiración cristiana. De hecho los papas Pablo VI y Juan Pablo II siempre lo han considerado así. Le tocó vivir momentos difíciles para un político como la dictadura de Mussolini y la II Guerra Mundial, en las que las libertades prácticamente no contaban. A la defensa de esas libertades dedicó su vida, en Italia y en el mundo.

1.- Giorgio La Pira nació el 9 de enero de 1904 en Pozzallo, al sur de la isla de Sicilia, en Italia. A los diez años se fue a estudiar con su padrino de bautismo, el tío Luigi, a la ciudad de Messina. Le ayudaba en el comercio del vino y del aceite. A los 17 años consiguió el diploma en contabilidad y negocios.

2.- Sin embargo, el joven La Pira no se conformó con sumar toneles de vino y garrafas de aceite. Se preparó y se matriculó en la facultad de Derecho. A mitad de carrera se trasladó a Florencia, en su universidad se licenció y fue profesor de Derecho Romano. También amplió sus estudios jurídicos en Viena y en Mónaco.

3.- Durante la Semana Santa de 1924, al recibir la comunión, algo pasó por la cabeza y el corazón de Giorgio La Pira. Entró a formar parte de una asociación de laicos consagrados a Dios a través del servicio al mundo y a los hombres. Se llamaban los Misioneros del Reino de Cristo.

4.- Desde entonces vivió en una humilde celda del convento de los dominicos de San Marcos. Con ellos compartía la oración y la comida. Años más tarde viviría en la sencilla habitación de un sanatorio hasta su muerte. Participó en varias organizaciones dedicadas a la caridad, una de ellas la “Misa de los pobres” en la iglesia de San Prócolo, que daba asistencia a los pobres de la ciudad de Florencia.

5.- En 1939 La Pira fundó la revista “Principios”. En sus páginas se defendía la libertad de la persona humana. Sus artículos transmitían la idea de que la política ha de estar al servicio del bien en la sociedad. Los valores del evangelio y la doctrina social de la Iglesia inspiraban los principios de la publicación, que enseguida llamó la atención de las autoridades italianas.

6.- En Italia gobernaba Mussolini, un dictador de ideología fascista, aliado además con Hitler y los nazis. Ambos fueron los causantes de la II Guerra Mundial que llevó al desastre no solo a Italia y Alemania, sino a toda Europa. En este ambiente Giorgio La Pira ayudó a los judíos y a otros perseguidos, con riesgo de su propia vida.

7.- Vigilado y buscado por unos y otros, Giorgio la Pira tuvo que esconderse, primero en Florencia, y luego en Roma. Estuvo refugiado en casa del obispo Montini, que años más tarde sería su gran amigo el Papa Pablo VI. No volvió a Florencia hasta finales del año 1944, cuando la guerra estaba ya terminando.

8.- Después de la guerra, La Pira formó parte del grupo de políticos italianos que tenían la misión de reorganizar y reconstruir el país destruído por los bombardeos y las batallas. Participó en la redacción de la Constitución. Aportó ideas tan importantes como que lo primero y más valioso es la persona humana, la necesidad de que haya libertad religiosa y el rechazo a la guerra como forma de solucionar los problemas.

9.- En 1951 fue elegido alcalde de la ciudad de Florencia. Tenía las ideas muy claras: la política había de estar al servicio privilegiado de los más pobres en primer lugar. Las familias sin hogar y sin trabajo fueron uno de sus objetivos. Creó y construyó numerosas escuelas. Hizo nuevos puentes en una ciudad separada por el río Arno. Visitaba todos los sábados a los presos y les ayudaba en sus problemas con la ley. Estuvo en la alcaldía hasta 1964.

10.- En 1967 fue elegido Presidente de la Federación Mundial de las Ciudades Unidas. Recorrió las principales capitales del mundo: Moscú, Washington, París, Londres, Pekín, México… A todas llevaba un mensaje de paz y de convivencia. Propuso el hermanamiento de ciudades de diferentes continentes y culturas. Decía que “unir a las ciudades es unir al mundo”.

11.- Fue amigo de los grandes personajes del siglo XX en todos los ámbitos de la cultura y de la política. Desde joven se escribía cartas con un premio Nobel de Literatura, Salvatore Quasimodo. Desde la guerra mantuvo una gran amistad con el Papa Pablo VI, aunque también conversaba a menudo con los papas Pío XII Y Juan XXIII.

12.- En uno de sus viajes más conocidos, durante la guerra del Vietnam, propuso a unos y otros una oferta de negociaciones para la paz. La rechazaron. Años más tarde, en 1975, americanos y vietnamitas terminaron la guerra poniendo en práctica el plan de La Pira, que hubiera evitado varios años de destrucción y de odios.

13.- A pesar de sus obligaciones como político, seguía de cerca la vida de la Iglesia católica, sobre todo durante la celebración del Concilio Vaticano II, de 1963 a 1965. En sus discursos, conferencias  y artículos periodísticos animaba a que se dialogara entre las religiones judía, cristiana y musulmana. También fue un gran animador de que los laicos ganaran  mayor responsabilidad en la Iglesia.

14.- Siempre estuvo comprometido como político en la solución de los problemas de su país: Era diputado del parlamento italiano cuando murió el 5 de noviembre de 1977, a los 74 años de edad. El Papa Juan Pablo II eligió el aniversario de su muerte en el año 2000 para celebrar el Jubileo de los gobiernos. Dijo que “la política ha de ayudar a que el plan de Dios se lleve a cabo en la historia”.

15.- Los ciudadanos florentinos lo consideran “el alcalde santo”. Los periodistas lo llaman “el profeta de la paz mundial”. En su tumba unos niños palestinos, judíos y cristianos colocaron una lámpara con las palabras “Shalom. Paz. Salam.” Ahora está en proceso de beatificación.

Texto y dibujos: Javier Prat Cambra.