Evangelio del Domingo

6 de Noviembre 2016. Domigo 32 del Tiempo Ordinario

Texto de Lucas 20,27-39

“JC les contó la historia de un hombre que se murió sin dejar hijos. Los siete hermanos se casaron con ella y fueron muriendo sin dejar hijos tampoco. Los que merezcan la resurrección de los muertos ya no se casarán. Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, para Dios todos estamos vivos.”

Comentario: La vida que Dios nos ha regalado no es como un caramelo que se agota en el tiempo de la muerte. La vida es un don tan valioso que se hace eterno, más allá de la historia de los imperios.