8 de abril de 2018. 2º Domingo de Pascua.

Texto de Juan 20,19-31

“JC se presentó a los discípulos y les dijo “Paz a vosotros”. Le dijo a Tomás que metiera sus dedos en los agujeros de los clavos y la mano en la herida del costado. Tomás se arrodilló y dijo “Señor mío y Dios mío.”

Comentario: Superar la duda, muy propia del ser humano, y llegar a la certeza de la fe da un subidón de alegría tan grande,  que ya no se trata del discípulo Tomás, sino de Tomás el de Jesús.