ADIOS Y GRACIAS, VICENTE.

El sacerdote Vicente Fernández-Espartero ha cumplido siete años de servicio y de entrega a la comunidad parroquial de Almadén y al arciprestazgo de la Comarca de Almadén. La Eucaristía del día 9 de septiembre de 2017 fue una celebración a la vez de despedida y de acción de gracias por su labor. La mejor crónica de esta despedida la tenemos en la propia homilía de Vicente que transcribimos íntegra. Es un hermoso resumen lleno de detalles y de amor entregado.

“Me vais a permitir que en esta ocasión lea la homilía, sabéis que no suelo hacerlo salvo en ocasiones especiales. Lo hago así por dos motivos: porque esta misa es un momento para mí de mucha emoción y ¡algunos nervios tengo en el estómago!… y porque no quiero dejarme ninguna cosa importante por decir.

He vivido con vosotros siete años muy intensos, compartiendo mi vida con la comunidad cristiana de Almadén, con mis compañeros sacerdotes, los que Dios me ha puesto en el camino en estos años, y con todo el pueblo en general, porque me he sentido muy acogido por todos sin excepción. Por eso quiero empezar estas palabras dándole gracias a Dios por todos vosotros y dando las gracias a todo Almadén, representado en los que estáis aquí en esta noche, porque me habéis ayudado a acercarme más a Dios. El Dios cristiano no se encuentra solo en el Sagrario, que también, sino que es compañero fiel en la vida de todo ser humano, y lo he podido encontrar en tantas personas sencillas y humildes, también pobres, que vivís en nuestro pueblo y con las que he tenido la suerte de tropezar. Digo NUESTRO pueblo porque desde el principio me he sentido de aquí, sin esfuerzo ni artificialidad: me empadroné el primer día que llegué, me asignaron uno de los médicos de cabecera del centro de Salud y comencé a vivir entre vosotros. Ahora con más razón que antes puedo decir que Almadén es también mi pueblo porque me hicisteis hijo adoptivo de la localidad. Nunca agradeceré suficientemente a la Corporación Municipal y a los grupos políticos del pueblo este reconocimiento, detrás del cual me consta que estuvo el empeño de Siro, nuestro alcalde. Desde que me dieron la noticia no he dejado de pensar en que es un reconocimiento  algo desmedido.

Dicen que todo lo que comienza antes o después acaba…pero yo os digo hoy con el corazón en la mano que hay cosas que no se acaban, que es imposible que se puedan terminar, sobre todo los lazos del afecto y del cariño que nos tenemos, también los lazos de la fe. Mis circunstancias familiares ya sabéis cuales son y los sacerdotes estamos llamados a servir a la Iglesia y a los hombres allí donde se nos necesita de manera más urgente. Hoy toca partir pero esto no es una separación definitiva sino la construcción de un puente muy grande que nos mantendrá en contacto ya que donde yo esté siempre tendréis una casa. Como os llevo en el corazón no  os quepa ninguna duda de que estaréis presentes en mis plegarias de cada día.

He tenido la suerte de conocer también la historia de Almadén. Pocos pueblos en España pueden presumir de tener una historia milenaria y tan intensa, siempre ligada a la Mina. Tengo que confesar que es la primera vez en mis años de sacerdocio que me voy a apartar de Santa Bárbara, porque esta santa, patrona de los mineros, me ha venido acompañando siempre en todos mis destinos. Los pueblos en los que he ejercido el sacerdocio (Valle de Alcudia, Puertollano y Almadén) han estado muy ligados a la minería y la protección y tesón de Santa Bárbara me han acompañado.

También San Pantaleón, patrón de varios pueblos del Valle de Alcudia, ha sido un compañero de fatigas. He intentado, desde mi pastoreo, que sea un poquito más conocido y amado por la comunidad cristiana de Almadén. Sabéis que no siempre nos hemos portado con él como se merece.

Me llevo un recuerdo muy grato de la fiesta de la Virgen de Fátima. Entre todos hemos rehabilitado la ermita y su fiesta en mayo es un claro ejemplo de lo bien que resultan las cosas cuando cada uno pone algo de su parte pensando en los demás: el coro rociero, el grupo de niños, las sevillanas, la colaboración de las diferentes hermandades, el grupo de devotos y vecinos de la ermita, la presencia de las autoridades, la banda joven, los organizadores de la procesión, los romeros y caballos en el polideportivo… Recurro a esta fiesta como un ejemplo conocido por todos donde echando una mano entre unos y otros sacamos adelante lo que nos propongamos.

Algo parecido podemos decir de la Virgen de la Estrella. Ha quedado

más guapa que nunca en su treinta aniversario y mantenemos vivo el empeño de revitalizar su fiesta en una fecha complicada para todos pero tan significativa en la vida de la Iglesia como es la Virgen de agosto. Es nuestra patrona y es la titular de la comunidad cristiana que peregrina en Almadén con el nombre de parroquia de Santa maría de la Estrella. Las cuatro hermandades de Almadén siempre han estado al quite de cualquier cosa que se ha necesitado, también yo, como consiliario, he ayudado para que sus proyectos se hicieran realidad. El último de ellos la procesión del Resucitado con la que ponemos el broche de oro a una Semana Santa que desde el principio hasta el final se prepara con mucho esmero e implicación de fieles y cofrades, dentro y fuera de la Iglesia. Solo hay que ver la solemnidad del jueves Santo, el monumento que prepara el grupo de liturgia o la explosión de alegría de la Vigilia Pascual. Qué labor impagable la del coro parroquial. Y cada una de las hermandades y cofradías tenéis vuestros cultos propios con los que hacéis más viva la vida de la parroquia y le dais color al día a día del pueblo. En muchos de ellos nos acompaña con sus cantos la Rondalla de los Amigos de la Música, con la que tantas veces he celebrado su querida santa Cecilia. Y en las procesiones no falta la banda de música que nos ayuda a interiorizar los diferentes misterios que se celebran con su buen hacer, sobre todo en la más importante, la del corpus Christi. Mención especial merece ese grupo de niños que nos acompaña el Domingo de Ramos con el Niño Jesús del remedio, en la procesión de Fátima y con el grupo de la comunión en el día del Señor… cuántas imágenes se agolpan en la retina.

Además de las cuatro hermandades contamos ahora con otra Asociación Pública de Fieles, la de Amigos del Siervo de Dios Angel de Almadén, cuyo fin principal es no se nos olvide que entre nosotros vivió en el siglo pasado un sacerdote muy entregado a los demás llamado Angel Muños que fue fiel a Dios hasta el final, y murió perdonando a todos, incluso a los que le dieron muerte. Le deseo todo lo mejor a este nuevo grupo parroquial que, ojalá, tenga muchos miembros.

También hemos arreglado entre todos la iglesia de San Juan. Presentaba muchas carencias y ahora se ha convertido en un lugar bonito para celebrar la misa, para bendecir los animales y tocar la campanilla del guarrillo de san Antón, incluso para acoger el Belén viviente, alguna de las estaciones de las preciosas Rutan Nocturnas de agosto, o la cruz de mayo. La conservación del patrimonio religioso no es fácil, necesita recursos que, hasta hora, la comunidad cristiana de Almadén ha podido aportar. Qué emocionante resulta en esta iglesia el triduo y el Viacrucis al santísimo cristo de los Mineros. O el encuentro entre la Virgen de la Amargura y Jesús Nazareno en la sagrada mañana del Viernes Santo. O la solemnidad del Santo Entierro. No me puedo olvidar de algunos momentos muy bonitos vividos entre todos. La procesión mariana del Años de la fe, cuando salieron las imágenes más queridas de la Virgen maría que hay en Almadén. O la visita que hizo Jesús Nazareno en el Año de la Misericordia a las residencias de mayores de Almadén. O el Víalucis hasta San Sebastián con el Sagrado Corazón de Jesús. La parroquia de San Sebastián me ha quitado el sueño muchas veces, es la asignatura pendiente que entre todos algún día tendremos que aprobar, devolviendo a aquel templo, que es tan significativo en la historia de Almadén, el esplendor que el paso de los años y el desuso han ido restándole. Tiene una escalera de caracol con peldaños de madera de encina que está deseosa de que algún día volvamos a subir y bajar por ella.

Os he hablado de las celebraciones, las procesiones, las iglesias… resalto lo bonita que tenemos nuestra parroquia, al grupo de limpieza hay que ponerle un continuo sobresaliente, y cuánta vida alberga. En ella he celebrado la misa infinidad de veces en estos años y los motivos de reunión han sido muy diferentes: aproximadamente 700 entierros, 70 bodas, 375 primeras comuniones, casi 400 bautizos, varios cientos de confirmaciones con la presencia del Señor Obispo o del Vicario General de la Diócesis, la visita de los misioneros, la Visita pastoral de Don Antonio, nuestro anterior Obispo… pero lo más importante ha sido el funcionamiento cotidiano, ordinario, diario de todo gracias a la multitud de personas que estáis implicadas en los diferentes ámbitos de la vida de la parroquia. No tendría mucho fundamento lo que aquí se vive sin formación cristiana, sin la catequesis adecuada. En los colegios e institutos están los profesores de religión a los que agradezco enormemente la buena sintonía y colaboración que hemos tenido siendo una correa de transmisión muy eficiente para organizar la catequesis y para informar a las familias de otros acontecimientos de la comunidad cristiana. Y en la parroquia son los catequistas los que hacéis posible el milagro, años tras año, de la catequesis parroquial, tanto de los niños, como de los jóvenes y los adultos. Vuestra constancia, dedicación, ilusión… me han ayudado muchas veces a no tirar la toalla cuando veo que las cosas no salen como siempre uno las imagina. A pesar de que muchos chicos no vuelven a la parroquia cuando comulgan… seguís dando la catequesis con renovada ilusión, pensando que algún día las cosas serán más fáciles. Ponéis vuestro tiempo y vuestro dinero pero también reconocéis que la felicidad de los niños en el día de su comunión o de los jóvenes en su confirmación es la mejor recompensa que Dios os regala. Ahora la catequesis y la vida de la parroquia serán más fáciles con los nuevos salones que os tocará a vosotros inaugurar. Ya no tenemos dos centros pastorales. Cáritas vieja se vendió y el edificio de Hermandades cuenta con unos salones accesibles para todos, sin barreras arquitectónicas, que les permitirán ser una casa abierta a todos. Disfrutad de ellos porque todo se ha hecho con mucha ilusión.

Y qué coja quedaría la vida de la comunidad sin la atención a los más necesitados. Me hubiera gustado poder visitar más a los mayores en sus domicilios, de algunos apenas me he podido despedir… pero sé que quedan en buenas manos con los visitadores de enfermos que tiene la parroquia, además de la UDP que realiza con ellos una labor muy hermosa. El mundo de los mayores es un campo inmenso en nuestro pueblo envejecido, no en vano me llamó la atención desde el principio que existieran cuatro residencias. Igual que los colegios e institutos han estado abiertos siempre para mí y para la parroquia, otro tanto puedo decir de las residencias en las que tantos mayores queridos por mí permanecen. Los mayores y enfermos de Almadén han logrado entender con las celebraciones comunitarias de la Unción de los Enfermos que la unción no es solo para el momento de la agonía y la de muerte, como si el cura fuera a dar la puntilla final, sino que es un sacramento de vivos que ayuda y conforta en el momento de la enfermedad y el dolor. El amor de la comunidad cristiana hacia los mayores es un signo que le da credibilidad.

También hacia las familias necesitadas. El grupo de Cáritas parroquial está lleno de héroes anónimos que dais lo mejor en la atención a las personas que llaman a la puerta pidiendo ayuda. No siempre vuestras decisiones han sido comprendidas, como tampoco son claras las motivaciones de algunas personas que juegan con los sentimientos de los voluntarios y llegan incluso a faltar a la verdad… pero ello no os ha desanimado nunca en vuestro empeño de ayudar, de multiplicar los recursos con una gestión impecable de donativos y colectas. Un buen grupo, con buenos capitanes que, en coordinación con los Servicios sociales del ayuntamiento y el Centro de la Mujer, han permitido a muchas familias salvar situaciones delicadas que ponían en peligro vivir con dignidad. Cuántas campañas de Navidad, del Corpus, colectas especiales, conciertos… incontables las actividades de sensibilización llevadas adelante para los pobres de aquí y del Perú. Y qué buena acogida por parte de la comunidad que nos ha permitido realizar proyectos de desarrollo preciosos. Algunos de ellos han ido pasando a la historia porque los tiempos nuevos nos han obligado a ello. Pero no puedo olvidarme del taller de restauración de muebles para jóvenes san José Obrero, en las dependencias de la Casa del santero de Fátima. O la elaboración de jabón de sosa, las vueltas que hemos dado al tema de la ropa, de la que se encarga ahora con muy buen criterio la Asociación madre Coraje, los talleres de alfabetización, el taller escolar para los niños, los campamentos de verano, los cursos de promoción de la mujer… La verdad es que con nuestra Trabajadora social y con el equipo directivo actual, así como con los voluntarios existentes, es muy fácil que funcione Cáritas en Almadén. La implicación de la comunidad y la creatividad de la gente del pueblo han hecho el resto: castañas solidarias, campeonatos de fútbol, recogidas de alimentos de diferentes entidades sociales y políticas… cuánta ayuda recibida por tantos sitios.

No puedo olvidarme del muy querido grupo de manos Unidas y de las campañas que han sido puntuales todos los años una vez que ha pasado la navidad. La hoguera de San Antón o la hoguera de santa Brígida han sido la ocasión de dar a conocer al pueblo el proyecto de desarrollo anual. Nos lo hemos pasado muy bien en la fiesta de la Candelaria con nuestro bollitos, la tarta que Manoli nos regala todos los años y las familias que traen a bendecir a los niños bautizados durante el año recién acabado. Los bingos solidarios en El Lago nos han hecho pasar buenos ratos de convivencia y han vuelto a demostrar la generosidad de los comercios del pueblo que no han ahorrado esfuerzos en compartir para dar buenos premios, igual que se hace en lacena de la Asociación contra el Cáncer que tiene lugar en julio. Y en los últimos años, al comenzar el curso, nos hemos conectado en red con todos los grupos de manos Unidas del mundo encendiendo nuestra llama solidaria.

Cuántas cosas salen adelante en la vida de una parroquia, hasta que no las repasas una a una no te das cuenta de ello. Pero todo es fruto de la gracia y del amor de Dios, nuestro esfuerzo es incapaz de conseguir tantas cosas. Por eso la parroquia tiene sus grupos de oración que se dedican a orar por todas las intenciones del papa, del Obispo de la parroquia: el grupo de laudes por las mañanas, el grupo de oración que hay cada quince días en las casas, las Asambleas familiares cristianas que se reúnen mensualmente y el grupo de Adoración nocturna. Nos decía a todos con vuestra perseverancia que orar ha de ser la primera tarea de un cristiano cuando se levanta o cuando va a emprender algo importante en su vida.

Como sabéis no me he dedicado solo a la parroquia de Almadén, sino que he atendido la parroquia de Fontanosas, y siempre que se me ha pedido he colaborado con el resto de las parroquias del Arciprestazgo de la Comarca de Almadén. De la misma manera ha habido otros sacerdotes también realizando tareas pastorales en esta parroquia nuestra. Doy las gracias a José Luis Jiménez, que vive en Agudo, y ha llevado adelante el grupo de Vida Ascendente de la parroquia, y sobre todo Domingo, mi gran compañero en estos cuatro años en que hemos compartido la misma casa. Él anima al coro parroquial, lleva las cuentas de la parroquia, el grupo de economía es de una eficacia y fidelidad digna de destacar, y me ha suplido sin dudarlo siempre que le he pedido ayuda. He tenido otros muchos compañeros a lo largo de estos años, también a ellos les agradezco las muestras de cercanía y los lazos de hermandad que hemos compartido.

Como veis ha sido una vida muy bonita la que en estos años hemos compartido. Es la hora de convocar el Consejo Pastoral de la parroquia y empezar a funcionar con francisco José, vuestro nuevo párroco. Que sepáis que me habéis hecho ser mejor personas, mejor cristiano y mejor sacerdote. Me voy encantado de haberos conocido a todos vosotros. Que Dios os bendiga.”

Al final de la misa la comunidad hizo entrega a Vicente de varios regalos: un cuadro de la iglesia parroquial, los muebles del dormitorio para su nueva casa parroquial y una cantidad de dinero en metálico para sus gastos. Los aplausos se prolongaron varios minutos tanto al final de la homilía como durante la entrega de los regalos. La iglesia parroquial estaba abarrotada. Participaron el alcalde y la Rondalla de los Amigos de la Música. La fiesta terminó en el restaurante El Lago con una cena de despedida, en la que le acompañaron sus familiares y más de ciento cincuenta personas de la comunidad parroquial.

Javier Prat Cambra.