Acabamos de celebrar el día de San José Obrero, patrono de todos los trabajadores, defensor de la dignidad del trabajo, y de la justicia social.

El trabajo ha pasado, de ser un bien para la vida, a ser un instrumento para la producción, con mayor crudeza en estos últimos años.

En nuestro Arciprestazgo,  continuamos con dos grandes problemas: primero,  la alta tasa de desempleo con un 29, 21 %, que supone más de la cuarta parte de las personas en edad laboral; y el segundo,  las precarias condiciones de trabajo que sufren otro sector de población.

Las relaciones laborales  se  siguen basando en contratos de pocas horas y corta duración, bajos salarios, horas de trabajo sin dar de alta en la Seguridad Social, sobre-explotación…

Desde Cáritas proponemos optar :

  • Promover el trabajo justo en jornada y salario.
  • Igualdad de salario entre hombres y mujeres y facilitar la conciliación familiar para ambas partes.
  • Evitar la discriminación en el trabajo por razón de etnia, discapacidad, género
  • Que las contrataciones de la empleadas de hogar cumplan con las condiciones legales
  • Reconocer los trabajos de cuidadores en el hogar, que se hacen cargo de personas dependientes.
  • Que las empresas opten por la generación de empleo digno, salarios justos, jornadas sostenibles.

Os invitamos a denunciar la precariedad laboral y que el trabajo sea un bien de la persona y de la sociedad al servicio de la vida.