El evangelio de este primer domingo de mes,  nos muestra que el corazón de Jesús tiene un sitio preferencial para los pobres y los excluidos. La preocupación por ellos, que brota de nuestra fe en el Señor, nos demanda una actitud de escucha y de respuesta atenta, desprendida y solidaria ante esta llamada.

Vivimos tiempos duros,  difíciles, tiempos que nos hacen evidente la dureza de esta sociedad que estamos construyendo. En este contexto, Jesús quiere animarnos a superar nuestras dificultades, miedos, egoísmos, comodidades de nuestra vida…

Él nos propone vivir la libertad del amor, del servicio y de la entrega.

No se trata de producir, tener, aparentar, sino de vivir  la gratuidad, cambiar nuestro estilo de vida y  comprometernos a colaborar en  la medida de nuestras posibilidades.

Cáritas nos recuerda la necesidad de ponernos al servicio de nuestros hermanos y nos pide nuestra colaboración generosa para poder seguir atendiendo a las personas  que necesitan de nuestra ayuda, comprensión y entrega.