El domingo se celebra el Día de la Iglesia Diocesana. Miguel Ángel Jiménez, director del Secretariado para el Sostenimiento de la Iglesia de la CEE, resume en diez puntos cómo se sostienen y administran las parroquias en España

  1. ¿Por qué la Iglesia pide a los fieles comprometerse en su sostenimiento económico?

Si no colaboramos económicamente y de otras formas, las parroquias no podrán seguir haciendo lo que hacen. No podremos tener salas de catequesis adecuadas, ni mesas y sillas en ellas, ni calefacción, pizarra, catecismos… Y si no nos sentimos llamados a comprometernos, por ejemplo, como catequistas, tampoco habrá catequesis. El sostenimiento de la Iglesia es más amplio que lo puramente económico.

  1. La Iglesia ¿no se sostiene solo con dinero?

Por supuesto que no. Hay muchas formas de colaborar con la Iglesia que no son económicas y pueden ser, incluso, más importantes. Colaborar como voluntario en multitud de tareas desde Cáritas, Manos Unidas, otras ONG con vinculación a las parroquias u órdenes religiosas; dar catequesis; colaborar en la limpieza; ayudar en el Consejo de Economía de la parroquia; algo tan sencillo (y que hoy hace más falta que en otras épocas) como estar un tiempo en el templo para que la parroquia pueda estar abierta… Puede colaborarse de muchas maneras. La Iglesia no son los curas, los obispos y el Papa: la Iglesia somos todos los bautizados y no podemos desentendernos de ellas.

  1. ¿Cuánto gasta la Iglesia al año, y en qué?

La luz, la calefacción, el agua, la limpieza, las salas donde se desarrolla la catequesis de niños, jóvenes y adultos; los grupos de Cáritas, Manos Unidas y otras realidades caritativas, etc. conllevan un mantenimiento que tiene un coste. El gasto total en España no es posible saberlo con detalle porque cada diócesis es independiente, pero el Vicesecretario de Asuntos Económicos de la Conferencia Episcopal, al presentar la Memoria de actividades, lo cifró en torno a 800 millones de euros.

  1. ¿Hay diferencia entre lo recaudado el Día de la Iglesia Diocesana y la X de la Renta?

Marcar la casilla de la Iglesia en la Renta está abierto a todos: creyentes y no creyentes. La llamada a colaborar el Día de la Iglesia Diocesana está relacionada con el hecho de estar bautizados, de pertenecer a la familia de los hijos de Dios, de sentirnos miembros activos de nuestra diócesis.

  1. ¿Qué porcentaje supone lo que dan los fieles, por ejemplo en el Día de la Iglesia Diocesana, respecto a los ingresos de la Iglesia?

La realidad económica de cada diócesis es distinta, pero podríamos decir que las aportaciones voluntarias de la Iglesia suponen el 36 % de los recursos de la Iglesia, según la última Memoria.

  1. ¿Y lo que recibe de la X?

Los ingresos que proceden de lo que los contribuyentes marcan en la Declaración de la Renta son el 25 %. El año pasado fueron 248 millones de euros.

  1. La Iglesia ¿recibe dinero del Estado?

Desde 2006 no hay ninguna cantidad para la Iglesia en los Presupuestos Generales del Estado. Solo recibe lo que los contribuyentes deciden al marcar la X en la Renta. No hay más complementos.

  1. ¿La Iglesia paga el IBI?

La Iglesia no paga el IBI, como tampoco lo pagan otras fundaciones, asociaciones, ONG, etc. La Iglesia no tiene un régimen fiscal especial: está sujeta a la Ley de Mecenazgo en las mismas condiciones que otras asociaciones. Y con el mismo nivel de desgravaciones fiscales que el resto de confesiones religiosas con acuerdos de cooperación: judíos, musulmanes e iglesias evangélicas. La exención del IBI es por la Ley de Mecenazgo, por la que están exentos los bienes que no desarrollen una actividad económica. Si en un local de la Iglesia se desarrolla una actividad económica, sí paga el IBI.

  1. ¿Y el IVA?

El otro día, un político dijo en televisión que la Iglesia tenía que pagar el IVA. ¡Y ya lo paga desde 2006, cuando la Iglesia renunció a esa exención!

  1. ¿Por qué hay un Día de la Iglesia Diocesana?

Las jornadas que salpican el año nos ayudan a caer en la cuenta de la importancia de ciertos temas. Pero no pertenecemos a la parroquia una día al año, sino todo el año. Siempre hacen falta catequistas, voluntarios… Cada uno tiene que pensar en qué y cómo colabora con su parroquia y con su diócesis.