En la madrugada del día  21 de septiembre de 1936, hace 79 años, sin acusación previa, sin juicio, simplemente por ser discípulo de Cristo, ministro de la Iglesia y coadjutor de la Parroquia de Almadén, el sacerdote Ángel Muñoz de Morales Sánchez Cano,  fue fusilado en una cuneta de la carretera de Almadén a Agudo. Murió perdonando a quienes así lo trataban. Que su testimonio fortalezca nuestra fe, afirme nuestra esperanza y acreciente nuestra caridad hasta perdonar, como él hizo, a quienes nos persigan por causa de nuestra fe. Roguemos al Señor para que hechos como aquellos cesen de una vez por siempre y que el nombre del Siervo de Dios, Ángel , aparezca cuanto antes en la Gloria de los santos para que illumine con su ejemplo la vida y entrega de todos los cristianos.

Un abrazo.