LA «MISIO CANÓNICA» DE LOS PROFESORES DE RELIGIÓN.

Celebración en la Catedral de Ciudad Real.

Esta es la homilía del obispo Don Gerardo Melgar durante la celebración, el día 13 de octubre, de la Eucaristía en la Catedral en la que se produjo el envío de los profesores de Religión de la diócesis de Ciudad Real.

«Querido Sr Delegado Episcopal de Enseñanza de la Diócesis. Queridos Profesores de Religión de esta Diócesis de Ciudad Real.

Y queridos hermanos todos que habéis querido estar en esta celebración en la haremos la entrega de la Missio Canónica a los Profesores de Religión.

Como cada año, tenemos hoy esta celebración importante, eclesial, y diocesana, en la que vosotros como profesores de Religión, de escuelas e Institutos vais a recibir la Misio Canónica, es decir la misión que la Iglesia os confía de enseñar y dar a conocer  a los alumnos la Historia de la Salvación en la que Dios juega un papel principal y protagonista, así como la persona, la vida y el mensaje de Jesús a vuestros alumnos.

La Missio Canónica es el envío que el Obispo, como Máximo representante del Señor y de la Iglesia  en la Diócesis hace a cada uno de los profesores de Religión Católica, que expresa  que quienes la recibís estáis suficientemente capacitados para impartir la enseñanza de la Religión católica en los Centros de enseñanza de nuestra Diócesis.

La missio Canónica tiene para nosotros  un doble significado al recibirla:

1.- Expresa el envío que la Iglesia os hace para que ejerzáis como profesores de Religión católica, es decir, que sois enviados y debéis sentiros enviados.

2.- Ser conscientes de actuáis no en nombre propio sino en nombre de la Iglesia.

Este doble significa do lleva consigo una doble obligación yo un doble deber por parte de cada uno de vosotros que debéis tratar de cumplir todo lo mejor que sepáis:la fidelidad y la responsabilidad

El primer deber es la fidelidad. Se trata de ser fieles en vuestro trabajo a lo que la Iglesia os confía y enseñar lo que la Iglesia os pide. Uno puedo enseñar lo que a él se me ocurra, si ha sido enviado por otro para una misión concreta. La Iglesia quiere que enseñe aquello para lo cual me ha confiado la misión de actuar en su nombre, porque para eso soy un enviado ella y ella me ha confiado esta misión que debo cumplir.

El segundo deber es la responsabilidad. Responsabilidad profesional, para cumplir con la misión como se pide a un profesional, no para hacer las cosas de cualquier manera.

Responsabilidad en la preparación personal de lo que debo transmitir a los alumnos y la mejor forma de  hacerlo.

Responsabilidad para aprovechar el tiempo con los alumnos para la misión que tengo, y no para  otros intereses o actividades que no tienen nada que ver con ella.

Responsabilidad respecto a los alumnos y la transmisión de la enseñanza de la religión católica a los mismos, dando a las clases la importancia que se merecen,  porque hoy que todo lo que suena a fe, religiosidad, cultura religiosa etc tiene una bajísima cotización, quiere decir, que la valoración de la asignatura de la religión de y todo cuanto ella se enseña y transmite, son los profesores los que deben ganarse el prestigio y la valoración y el interés de los alumnos por ella, desde nuestra buena preparación, desde seriedad.

Seriedad a la hora de preparar las clases y de salir de la ley del mínimo esfuerzo a la hora de impartirlas, empleando el tiempo en otras actividades, dando la impresión de que la asignatura de religión es una maría sin importancia, sino enseñando y exigiendo como se enseñan y se exigen otras asignaturas, de tal manera que los alumnos la valoren y la den importancia.

No puede ser que la clase de religión la impartamos llenos de complejos que no nos permiten darla con seriedad. Todo lo contrario, precisamente porque quien la elige, la elige libremente, no podemos convertir la clase de religión en un pasatiempos de cualquier cosa, menos a lo que debemos.

Ser profesor de Religión siempre ha sido importante, pero hoy lo es de una manera especial, precisamente porque la religión es algo muy importante hoy para entender la vida, la cultura  y la historia actual y de otros tiempo, y  ello muchos de los alumnos solo podrán aprenderlo desde la clase de religión. La clase de religión es particularmente importante hoy para las vida de los alumnos, precisamente porque en los momentos actuales, la decadencia de la fe y del interés religioso, muchos de los alumnos lo único que va a oír de Jesucristo y de la historia de la salvación va a ser lo que oigan a los profesores de religión.

Todo esto nos hace ver la importancia de que el profesorado de religión, descubra, se conciencie y viva la importancia de su misión, que es verdad que no es catequesis en la que se debe suscitar actitudes, que la clase de religión es más enseñanza, cultura religiosa, pero es algo absolutamente necesario e imprescindible para que los alumnos puedan descubrir a Jesús y su mensaje como alguien y algo muy importante para encontrar sentido a la vida, cuando se opta por este camino.

Vuestra misión, queridos profesores es una misión. Importante, gozosa y de responsabilidad cristiana. Vamos a pedir en esta Eucaristía en la que la Iglesia os envía a enseñar la Religión católica, que el Señor os ayude a saber cumplir bien con esta sublime e importante misión, sabiendo que no estáis solos, que el Señor  está con vosotros y una vez más os repite hoy. “Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”

Pues que el Señor os ayude y os de acierto para trasmitir a los alumnos aquello que la Iglesia os confía de Dios,  la historia de la salvación, de la persona de  Jesucristo y su mensaje. QUE ASÍ SEA.