San Isidro y Santa María, lograron la unión de fe y de vida. Su caridad hace que sus contemporáneos les admiraran y veneraran como Santos. Siendo uno de los pocos ejemplos, en la historia de la Iglesia, en que ambos cónyuges, han alcanzado los altares.

Fueron padres de familia en sentido cristiano que, por su amor a Cristo y a la Virgen, se santificaron, dejándonos como ejemplo, su testimonio de vida:

  • Amor al Señor, mediante la Oración y la Eucaristía (Isidro siempre visitaba la Iglesia antes del trabajo).
  • Amor a la Virgen (en sus advocaciones madrileñas de Almudena y Atocha).
  • Amor a la familia.
  • Amor al prójimo, realizando obras de caridad.
  • Amor al trabajo, como medio de santificación.

Isidro y María de la Cabeza, siguen siendo hoy, un modelo a imitar, pues su ejemplo de vida es actual.

Son, por tanto:

  • Modelo de cristianos
  • Modelo de caridad
  • Modelo de trabajadores
  • Modelo de matrimonio

San Isidro Labrador

IsidroLabrador-15Mayo

San Isidro Labrador nace en Madrid el 4 de abril de 1082, donde vive  con su familia hasta que, ante la inminente invasión árabe, se traslada a Torrelaguna. Allí se casa con María de la Cabeza, en el 1109, y 10 años después regresa a Madrid para trabajar como criado para la familia Vargas, viviendo en la casa que ésta tenía para los labradores. Allí nace su único hijo.

Labrador de vida sencilla, marcada por una profunda fe y devoción a la Virgen, y espíritu caritativo. Todos los días, de madrugada, acudía a la iglesia de Santa María de la Concepción  y a la ermita de Santa María Magdalena, por la que tenía especial devoción. Por la tarde, repetía sus itinerarios marianos, lo que provocaba las críticas de algunos de sus compañeros, que le calumniaban por tener abandonado el trabajo. Además se consagró a los pobres.

Sus milagros, muy sencillos, se correspondían con su tipo de vida. Una vez hizo brotar un torrente de una roca, para dar agua a su amo. Salvó con sus oraciones a su hijo, que cayó a un pozo.

San Isidro murió, el 30 de noviembre de 1172.

Alfonso VIII en 1212 mandó que hicieran un arcón para enterrar su cuerpo. Allí permanece hasta 1619, cuando es beatificado. Pablo V firma el decreto y fija su fiesta para el 15 de mayo. Fue canonizado en 1622 por el papa Gregorio XV. El rey Carlos III, traslada su cuerpo a la Colegiata donde se encuentra hoy.

Santa María de la Cabeza

santa_maria_de_la_cabezaMaría de la Cabeza nació en Madrid. Sus padres, piadosos y honestos, eran cristianos mozárabes. Esposa de san Isidro Labrador. Sus ocupaciones eran arreglar la casa, guisar la comida, hacer el pan,… todo tan sencillo que lo único que brillaba en su vida eran la humildad, la paciencia, la devoción, la austeridad y otras virtudes. Con su marido era muy servicial y atenta. Vivían tan unidos como si fueran dos en una sola carne, un solo corazón y una  sola alma. Ayudaba a su marido en los quehaceres, en trabajar las hortalizas, y en hacer pozos así como ejerciendo la caridad, sin abandonar nunca la oración y eucaristía.

Como la mayor ilusión de ambos era llevar una vida dedicada a Dios, un día se pusieron de acuerdo para separarse, después de criar a su hijo, quedándose él en Madrid, y ella marchándose a una ermita, situada cerca del río Jarama. Su nueva vida solitaria consistía en obsequiar a la Virgen, hacer largas y profundas meditaciones, teniendo a Dios como maestro, limpiar la suciedad de la capilla, adornar los altares, pedir por los pueblos vecinos ayuda para cuidar la Iglesia…

En los últimos años de su vida regresó a Madrid y de nuevo empezó a vivir con la vida de antes. Después de morir su marido, volvió a su querida ermita. En este lugar murió. Fue enterrada en ese lugar.

Hoy sus restos se veneran en Madrid. Inocencio XII aprobó su culto y Benedicto XIV le concedió Misa y Oficio propio.