Leyenda de Santa Bárbara

Santa Bárbara es una virgen y mártir cristiana, cuya existencia real no está documentada.

Según la leyenda nació en Nicomedia, cerca del mar de Mármara, hija de un sátrapa de nombre Dióscoro, que la encierra en una torre, para evitar que los hombres admiraran su belleza y la sedujeran, según otra leyenda para evitar el proselitismo cristiano.

En ausencia de su padre, Bárbara es convertida al catolicismo, y manda construir tres ventanas en su torre simbolizando la Trinidad; su padre se entera del significado de estas ventanas, se enfada y quiere matarla, por lo que ella huye y se refugia en una peña milagrosamente abierta para ella. Atrapada pese al milagro, se enfrenta a su destino. Sufrió un penoso martirio y finalmente, el mismo Dióscuro la habría decapitado en la cima de una montaña, tras lo cual un rayo le alcanza a él dándole muerte también.

Esta historia, explicarían el martirio de la Santa, pero no su patronazgo con los explosivos. Relacionar el rayo que mató a su padre o mejor dicho el trueno que lo acompañó, con el estampido de una explosión parece ser una explicación algo forzada. Hay otra historia quizás menos conocida por menos novelesca, pero más creíble.

Esta historia transcurre en el siglo V y Santa Bárbara es argelina, de Annaba de la zona de las minas de mercurio de allí (será casualidad…), hija de un artesano pirotécnico que formó a su hija en estas artes. Juntos perfeccionaron la técnica obteniendo explosivos de cierta potencia. La zona es atacada por los vándalos y ella deja el convento donde había ingresado y abandera la lucha tras la muerte de su padre. Sus conocimientos sobre los fuegos de Bengala y los globos de fuego son críticos para soportar el asedio. Finalmente, tras más de un año, la ciudad sucumbe y ella se refugia con sus compañeras en el convento. Cuando entran los bárbaros en él lo vuela, muriendo junto a sus compañeras.

Hay quien dice que fueron dos mujeres llamadas Bárbara. Lo que parece seguro es que con el uso de la pólvora en las minas los mineros empezaron a encomendarse a esta Santa y la adoptaron como patrona.

En Almadén todavía se realizan actos conmemorativos, en la Escuela de Ingeniería Minera e Industrial se celebra con la entrega de títulos a los egresados.