Laicado católico.

Laicado católico.

Contamos por miles en la Diócesis de Ciudad Real los seglares implicados en tareas pastorales de todo tipo: catequéticas, celebrativas, caritativas y sociales, asociativas… Sin embargo, en el Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar, debemos poner el foco de atención, no tanto en la colaboración de los seglares en tareas intra-eclesiales sino en la implicación en tareas propias del Apostolado Seglar que van más allá, pues salen de las paredes de nuestros centros parroquiales para actuar en la transformación de las estructuras sociales según el Evangelio como indica el Concilio Vaticano II: «Es preciso, con todo, que los laicos tomen como obligación suya la restauración del orden temporal, y que, conducidos por la luz del Evangelio y por la mente de la Iglesia, y movidos por la caridad cristiana, obren directamente y en forma concreta en dicho orden; que cooperen unos ciudadanos con otros, con sus conocimientos especiales y su responsabilidad propia; y que busquen en todas partes y en todo la justicia del reino de Dios. Hay que establecer el orden temporal de forma que, observando íntegramente sus propias leyes, esté conforme con los últimos principios de la vida cristiana, adaptándose a las variadas circunstancias de lugares, tiempos y pueblos. Entre las obras de este apostolado sobresale la acción social de los cristianos, que desea el Santo Concilio se extienda hoy a todo el ámbito temporal, incluso a la cultura» (Apostolicam actuositatem, 7.4)

Para esto necesitamos la experiencia y el patrimonio histórico que han ido acumulando los Movimientos Apostólicos en la manera de sentir «lo que está pasando» y en cómo actuar en los distintos campos de la política, la vida sindical, la cultura, la educación, y toda actividad humana en general. Por una parte nos tenemos que liberar de la presión de lo que se tiene por bueno y no lo es —lo políticamente correcto— y, además, como dice Santa Teresa: «Porque andan ya las cosas del servicio de Dios tan flacas, que es menester hacerse espaldas unos a otros los que le sirven para ir adelante, según se tiene por bueno andar en las vanidades y contentos del mundo». En una palabra, necesitamos ampliar la pertenencia a los Movimientos de Acción Católica y de Apostolado Seglar para fortalecer la presencia de los seglares en la vida pública con solvencia y acierto.

Vuestro obispo. Antonio Algora.

Estamos en deuda con los millones de parados

ESTAMOS EN DEUDA CON LOS MILLONES DE PARADOS.

En el Primero de mayo, la iglesia hace memoria de San José Obrero, acompañando así a la sociedad que celebra la Fiesta del Trabajo. A cincuenta años del Concilio Vaticano II será conveniente escuchar al Espíritu Santo que le sigue diciendo a la Iglesia: “En un momento en que el desarrollo de la vida económica podría mitigar las desigualdades sociales, con demasiada frecuencia trae consigo un endurecimiento y hasta un retroceso en las condiciones de vida de los más débiles.” Los católicos partimos de una base distinta a la meramente económica y juzgamos la situación a partir de la dignidad de la persona del trabajador y de las condiciones humanizadoras que ha de tener el trabajo para quien lo realiza. Dios mismo, a través del Magisterio ordinario del papa nos dice: “Ocurre que cuando estamos bien y nos sentimos a gusto, nos olvidamos de los demás. Nuestro corazón cae en la indiferencia. Podemos hablar de una globalización de la indiferencia. Se trata de un malestar que hemos de afrontar como cristianos.” Con nuestra experiencia del amor de Dios y nuestras convicciones de fe comuniquemos a todos la gravedad de lo que pasa, y pidamos que esta sociedad dé solución a la deuda que tenemos con los millones de personas de nuestro país que no tienen trabajo.

Antonio Algora, obispo de Ciudad Real.