Lorenzo Milani fue cura y maestro. Lorenzo Milani ha sido un cura incómodo para la Iglesia de su tiempo, en vísperas del Concilio Vaticano II,  y para los maestros y pedagogos de entonces y de ahora. Para el cura Lorenzo todos, los feligreses y los que no acuden al templo,  son hijos de la Iglesia. Para el maestro Lorenzo la mayor preocupación no es el método educativo ni el contenido o el programa, sino el sujeto, es decir, el niño o el joven de la escuela. En uno de sus libros escribió de sus alumnos: “Les debo todo lo que sé. Lo que ellos pensaban estar aprendiendo de mí, soy yo quien lo ha aprendido de ellos. No les he enseñado más que a expresarse, mientras ellos me han enseñado a vivir. Ellos me llevaron a pensar las cosas escritas en este libro. No estaban en los libros de texto. Las aprendí mientras las escribía y las he escrito porque ellos me las han metido en el corazón. Yo no era así y por eso no podré olvidar nunca lo que he recibido de ellos”. Los pies descalzos del protagonista nos indican su preferencia por los pobres. Los bocadillos de las viñetas son palabras de sus libros.

1.- Lorenzo Milani nació el 27 de mayo de 1923 en Florencia (en la viñeta), Italia. Era el segundo de tres hermanos. Perteneció a una familia rica y amante de la cultura. Su padre era químico, aunque se dedicó a administrar las fincas que tenían en la región de la Toscana. Su madre era judía, aunque no era practicante.

2.- El padre Christián de Chergé era el prior del monasterio. Estaba en Argelia desde 1971 y era el prior desde 1984. Había hecho en Roma estudios del Corán y de la lengua árabe. Era hijo de militares destinados en Argelia. Durante la guerra de independencia de la colonia un creyente musulmán le salvó la vida.  Los textos de todos los bocadillos los escribió en 1993, en forma de testamento, poco antes de su martirio en 1996 con 59 años.

3.- Lorenzo Milani estudió pintura en la Academia de Bellas Artes de Brera en Milán. Esta Academia  fue abierta en el siglo XVI en un antiguo palacio renacentista  (en la viñeta). Allí se estudiaba pintura, escultura, arquitectura y música. Además guardaba una extensa colección de pinturas de Tiziano, da Vinci, Rafael, Modigliani…

4.- En 1943, con 20 años, Lorenzo Milani se convirtió definitivamente al cristianismo. Lo explicaba como “una indigestión de Cristo”. La familia sin embargo se mantuvo en el agnosticismo. Sin pensarlo dos veces ingresó en el seminario de Florencia para hacerse cura.

5.-Lorenzo Milani era un estudiante muy culto ya antes de estudiar la teología. Hablaba cinco idiomas (italiano, alemán, inglés, francés y latín) y se estaba iniciando en otros tres (español, griego y hebreo). En 1947 fue ordenado sacerdote.

6.-Con 24 años Lorenzo Milani fue enviado como coadjutor del viejo párroco Don Pugi a San Donato (en la viñeta, la iglesia y el párroco), en Calenzano, muy cerca de Florencia. Enseguida le preocupó acercarse a los más alejados de la Iglesia. Abrió su primera escuela popular. Incluso quitó el crucifijo del salón parroquial para que los jóvenes obreros comunistas pudieran entrar y quedarse sin escrúpulos.

 

7.- Con 31 años, en 1954, enviaron a Lorenzo Milani como párroco a Barbiana, a 45 kilómetros de Florencia. Era un caserón y una iglesia dedicada a San Andrés, en medio de los montes, sin carretera, sin luz, sin agua corriente, sin cartero, sin teléfono. Llevaba quince años sin cura. Allí acudían los leñadores, pastores y campesinos de los caseríos cercanos.

8.- Las autoridades diocesanas lo enviaron a Barbiana como un castigo, porque sus actividades en Calenzano habían llamado la atención negativamente. Allí Lorenzo Milani puso en marcha  una escuela para los hijos de los pobres habitantes de los alrededores, para que pudieran comprender y expresarse libremente.

9.- La escuela de Barbiana fue la principal actividad  de Lorenzo Milani como cura. Su objetivo siempre fue ofrecer una educación de calidad a los pobres. Se montaron unas grandes mesas que sirvieran para dar clase, estudiar, comer, para todo lo que hiciera falta. Las actividades que realizaba buscaban acercar la realidad del mundo a los alumnos.

 

10. En la escuela de Barbiana no se suspendía a nadie, se leía el periódico y el correo, para conocer la actualidad. Por la noche los chicos observaban las estrellas. Cuando había una visita todos les hacían preguntas. Cuando el tiempo lo permitía el aula se trasladaba con sus mesas  a la intemperie.

11.- La escuela de Barbiana era una escuela sin horarios, sin vacaciones, sino a tiempo completo. Los niños y los jóvenes pasaban horas ilimitadas con Lorenzo Milani, las tardes, los domingos, el verano. Decían que preferían la escuela antes que la mierda del establo.

12.-Una vez unos periodistas le preguntaron por el método educativo que empleaba en Barbiana. Lorenzo Milani les respondió que “no se trata de  métodos de  enseñanza, sino del modo de ser y de pensar”. Decía que “hay que elevar a los pobres a un nivel superior, no igual que los ricos, sino superior, más humano, más espiritual, más cristiano, más todo”.

13.-Cuando en 1963 se le manifestó la enfermedad que lo mataría muy joven, una leucemia progresiva, empezó a ayudarle una joven maestra, Adela Corradi. Adela permaneció en la escuela de Barbiana hasta 45 años después de la muerte de Lorenzo Milani.

14.- Lorenzo Milani murió a los 44 años, el 26 de junio de 1967. Apenas pasó unas semanas fuera de Barbiana en un hospital en Florencia, al cuidado de su madre. Fue enterrado en una sencilla tumba que compró nada más llegar a Barbiana, en el pequeño cementerio que había junto a la Iglesia del lugar.

15.- Los libros de Lorenzo Milani han obtenido un gran éxito editorial, sobre todo después de su muerte. Además han generado un importante movimiento internacional de regeneración pedagógica. Las “Experiencias pastorales” recogen las actividades que realizaba en la parroquia de Calenzano.  La “Carta a una maestra” la escribió de forma colectiva con los alumnos de Barbiana. Se ha traducido a 60 lenguas en todo el mundo. Otros libros son “La obediencia ya no es una virtud” y las “Cartas de un prior de Barbiana. Dar la voz a los pobres”.

Texto y dibujos: Javier Prat Cambra